El dramático collage expresionista de Jacqueline Klein Texier nos muestra un vestido de mujer retorcido y arrugado, que parece gritar contra el ominoso fondo negro. Se llama¨"Duelo", es tan elocuente como un relato verbal y deja una pregunta flotando en el aire: ¿Nuestras ropas son ajenas a la tristeza que sentimos frente a los golpes de la vida y a los embates de la soledad? ¿O es real el impalpable halo de melancolía que en los momentos aciagos parece desprenderse ellas, y que nos consuela con una incierta ternura, invisible y solidaria? ¿Puede la trizteza penetrar nuestras ropas preferidas, como sostiene la infalible intuición poética de Federico? Es muy probable que aquel dolor del sombrero y aquella tristeza del hilo blanco sean dolores y tristezas muy semejantes a las que estremecen el vestido de Klein Texier; sentimientos que nos hablan de pérdidas y abandonos, de la lucha del espíritu que busca la superación de la angustia y persigue la vuelta de la esperanza, y del inexpresable cariño que uede inspirar una vieja prenda, usada en alguna ocasión inolvidable que pronto lograremos olvidar. |