EL CAMINO O SADHANA EN LA PINTURA DE JACQUELINE KLEIN TEXIER
“Si habitamos un relámpago, allí está el corazón de lo eterno”
René Char
La pintura de Jacqueline Klein Texier es iniciática. Su camino en el arte ha sido a partir de la apertura al conocimiento de los estados de conciencia. Paralelamente su introducción a los lenguajes visuales, transformará su visión en pasajes literarios y publicará sus primeros poemas.
Esta iniciación le permitirá articular los signos de un espíritu que intenta expresar su mundo interior.
Susana Parisi, Jorge Waku, el licenciado Jorge R. Juan y el profesor Juan Orellana, guiaron
a Jacqueline en ese camino o sadhana. El resultado ha sido más que satisfactorio, ella pudo generar una obra particularmente personal orientada hacia el mundo de la surrealidad.
Es el sueño y la vigilia que se fusionan, y en este caso marcan un derrotero. La construcción de la subjetividad está relacionada con los cambios que se producen en esta operadora artística, y es justamente en el lenguaje visual donde podemos apreciar esa metamorfosis en forma lenta y gradual. Después del dolor, el humor, la realidad transformada en una visión desprejuiciada, donde las figuras pierden dramatismo para adquirir un nuevo concepto de la realidad.
Actualmente la artista deja de lado la figuración dramática, para asumir otros derroteros con la pintura: el grotesco, la caricaturización, producto de una observación personal de los aspectos psicológicos de sus personajes.
Las últimas obras giran dentro de un cromatismo restringido, empleando tríadas de colores adyacentes y una aplicación de técnicas de collages, que otorgan una textura especial a la superficie del soporte.
Existe una singularidad compositiva en su obra, donde fondo y figura se imbrincan. Las figuraciones se presentan como un todo complejo, donde se entretejen cruzamientos en la escena pictórica.
Las manos, siguen siendo una alusión, una constante, ellas representan el sentido emergente del artista en la sociedad actual: crear lazos, recibir y dar afecto, señalar el camino del amor y la solidaridad.
Nuevamente el arte, como proceso creativo resuelve la alienación del hombre y trata de integrarlo al mundo, a la sociedad, a sí mismo, como diría Carl Jung, resolver su “self”. Quizá esta situación que vive el hombre en este siglo de la secularizad, sea un comienzo para la búsqueda de nuevos rumbos y objetivos transcendentes ante la ausencia de una metafísica.
La búsqueda de los valores del espíritu podrán ser el sustento para una construcción de un nuevo humanismo, esta realidad será reflejada lejos de toda violencia, inaugurando un sentimiento de tolerancia y hermandad, donde los credos sean respetados, y la particularidad distintiva de ser interpretada desde el ángulo de la pluralidad de las manifestaciones artísticas y religiosas inherentes al hombre
Sra. Rosa Faccaro
ASOCIACION ARGENTINA DE CRITICOS DE ARTE
ASOCIACION INTERNACIONAL DE CRITICOS DE ARTE