Mi andar es lento, desgarrador
La montaña infinita
abajo,
la banalidad de tu espíritu
me ahoga
es un querer sublime,
que no me pertenece.
En lo alto
sólo puedo sentir.
No me está permitido más.
A lo lejos
el eco de una voz
recorre los laberintos de mi mente
Mis entrañas enmudecen.
En mi atril
los colores llaman al resplandor
¿Quién lo puede ver?
¿Podrán brillar?
Hay aguas profundas que esconden
Tiernas pasiones solitarias.
Sólo es un pensar
y es tu mirar en mi mente,
en mi exilio
Me encierro, no me escucho.
Sólo siento y lloro.
Mi cordura peligra
¿Es todo real?
¿Es parte de mi muerte o de mi renacer?
¿porqué tanto sufrir ?
¿A quiénes pertenecen estos fantasmas?
¿Es el analizador o es el censor?
Miran, critican, juzgan,
condenan, evalúan
¿Quién es el portador de la verdad?
Es tu arrogancia la que me araña
y teje
sueños de vida.
Artexier